El cierre generalizado de las bateas de mejillón gallegas desabastece el mercado en plena pandemia.

11 de May de 2020 Board of Directors

El cierre generalizado de las bateas de mejillón gallegas desabastece el mercado en plena pandemia.

Las biotoxinas cierran alrededor de 2.900 viveros en todas las rías

El segundo episodio tóxico primaveral de la presente campaña ha desencadenado un cierre masivo de bateas, ya sea de forma cautelar o efectiva, en todas las rías gallegas.

Evidentemente, esto va a provocar durante los próximos días un desabastecimiento generalizado de los mercados, justo cuando el “oro negro” se estaba beneficiando de una importante demanda, por tratarse de un producto sano, nutritivo, versátil y económico.

Pero a estas alturas hay 47 polígonos cerrados. O lo que es lo mismo, unas 2.900 bateas están temporalmente inoperativas a causa de la presencia de toxinas del género lipofílico.

Dicho de otro modo, este episodio totalmente natural, relacionado con el afloramiento de primavera y la aportación de nutrientes que esto supone, permite disponer solo de unos 400 viveros flotantes pertenecientes a cuatro polígonos arousanos, los únicos en los que aún se autoriza, de momento, la extracción y venta de molusco.

Se trata de los Pobra E1, Vilagarcía A, Vilagarcía B2 y Cambados A2-E, cuya actividad, evidentemente, puede considerarse testimonial, teniendo en cuenta que en Arousa hay una veintena de polígonos en los que están fondeadas 2.318 de las bateas gallegas.

Pero todos los demás están cerrados por orden del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino (Intecmar), dependiente de la Consellería do Mar y dirigido por Covadonga Salgado.

Como lo están las cerca de 500 bateas que se reparten en la docena de polígonos de que dispone la ría de Vigo, los seis de Cangas, cinco de Redondela y el Vigo A.

El desabastecimiento que se avecina, tanto para el mercado de fresco (depuradoras) como para el de industria (conserveras y cocederos) también está relacionado con el cierre de las 340 bateas fondeadas en la ría de Pontevedra, tradicionalmente la más castigada por estos episodios tóxicos que, cabe insistir, son sinónimo de riqueza, ya que garantizan el aporte de alimento que precisan tanto el mejillón como los demás bivalvos de las rías para seguir desarrollándose.

Junto a los ocho polígonos cerrados en esa ría, en aguas de Cangas, Bueu y Portonovo, hay que citar, porque se encuentran en la misma situación, a los cuatro localizados en la ría de Muros-Noia, en este caso con 120 viveros flotantes.

Y lo mismo sucede con el centenar de parques que se distribuyen en los dos polígonos de Sada, en la ría de Ares-Betanzos, y con la quincena de bateas asignadas a Baiona.

Faro de Vigo, 10 de Mayo de 2020

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